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México:
Reservas de la Biosfera
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Reserva
de la Biosfera Montes Azules La reserva
de la biosfera Montes Azules se encuentra al noreste del estado de Chiapas
en la región denominada Selva Lacandona, comprendida en los municipios
de Las Margaritas y Ocosingo. Su acceso es posible por la carretera fronteriza
sur. Sus coordenadas extremas son 16 04 , 16 57 latitud norte 90 45 ,
91 30 longitud oeste. Tiene una superficie total de 331,200 hectáreas.
Constituye la mayor extensión de selva perennifolia del país,
y su conservación es vital para mantener nuestra biodiversidad
y sus servicios ambientales. Como Llegar El acceso a la reserva se puede dar a través de caminos de terracería o de revestimiento, por aire o por vía fluvial. Algunas de las vías más usadas son: desde el norte por la carretera de Palenque a San Javier, y de ahí a Bonampak, en el límite norte de la reserva. A este sitio se puede llegar por aire, desde varios puntos, ya que esta zona arqueológica cuenta con pista de aterrizaje para avionetas. Desde el límite sur, hay acceso a la Estación Chajul, utilizando la carretera fronteriza de Palenque a Benemérito de las Américas, de ahí a Pico de Oro y tomar la lancha hasta Chajul. A este y otros puntos también se puede llegar por caminos pequeños, veredas o ríos. En
el interior de la reserva sólo es posible transitar por brechas
en mal estado que intercomunican a los diversos poblados interiores, principalmente
Nueva Galilea, Benito Juárez y Lindavista, entre otros, a los cuales
se puede llegar desde San Quintín. Ecoturismo (Actividades, Voluntariado, Operadores y Alojamiento) Uno de los proyectos de ecoturismo que nosotros conocemos es el de Laguna de Miramar, cerca de San Quintín. Una reserva privada y nuevo ecolodge que se ubica justo en las afueras de Montes Azules es Lacandonia.
Existen siete tipos de vegetación: selva perennifolia, selva suberennifolia, sabanas, bosque mesófilo de montaña, selva de galería, jimbales y bosque de pino-encino. Selva alta perennifolia. Ésta cubre la mayoría de la reserva; se distribuye de los l00 a los 900 m s.n.m., en relieves abruptos con suelos someros y drenaje deficiente. Los árboles más altos alcanzan los 60 m, con dominancia de las especies: Terminalia amazonia (canshán), Lonchocarpus sp. (palo de aro), Schizolobium parahybum (guanacaxtle), Swietenia macrophylla (caoba), Cedrela odorata (cedro), Brosimum alicastrum (ramón), Dialium guianense, Manilkara zapota, Guatteria anomala, Vatairea lundelli, Pseudolmedia oxyphyllaria, Quararibea funebris, Bernoullia flammea, Sterculia apetala, Cupania sp., Alchornea latifolia y Cymbopetalum pendulilorum. En el sotobosque dominan las palmas umbrófilas. Selva mediana perennifolia de canacoite (Bravaisia integerrima). Crece sobre suelos hidromórficos planos, inundables por largas temporadas, logra alturas de l5 a 25 m. Se compone de cuatro estratos. En el superior se encuentran: Platymiscium yucatanum, Vatairea lundellii, Diospyros digyna, Calophyllum brasiliense y Pithecellobium arboreum. En el estrato arbóreo medio se destacan: Bravaisia integerrima, Pachira aquatica, Scheelea liebmannii, Coccoloba barbadensis, Spondias mombin y Tabebuia rosea. En el estrato bajo dominan: Andira inermis, Cordia sp., Quararibea funebris, Guarea spp., Dendropanax arboreus y Sapindus saponaria. En el sotobosque crecen las palmas umbrófilas: jahuacté de bajo (Bactris spp.) y chichón (Astrocaryum mexicanum). Bosque de pino-encino. Se ubica hacia la porción noreste de la reserva por arriba de los 850 m s.n.m., en las laderas de los cerros que rodea la laguna Ocotal, con Pinus tenuifolia, P. oocarpa y P. pseudostrobus, mezclados con Myrica mexicana y Clusia flava. En las partes bajas con suelos profundos crecen Quercus peduncularis y Q. segoviensis. Bosque mesófilo de montaña. Próximos a los pinares se encuentran manchones de bosque mesófilo de montaña, con menos de 5% de la superficie total. Se componen de Pinus oocarpa, Quercus sp., Zanthoxylum procerum, Saurauia leucocarpa, P. tenuifolia y Astronium graveolens. Bosque ripario. Se distribuye en los cauces de los ríos. Se puede encontrar desde los 0 hasta los 2,000 m s.n.m., en una topografía plana de suelos profundos y anegables con un sustrato limoso o lacustre. Puede presentar uno o dos estratos arbóreos con alturas de 10 a 40 m. Las especies dominantes que marcan las distintas agrupaciones del bosque son: Ficus glabrata, Salix chilensis, Inga spp., Lonchocarpus guatemalensis, Pithecellobium arboreum, Licania platypus y Bravaisia integerrima (INE, 1993). Además de Pachira aquatica, Blepharidium mexicanum, Talauma mexicana, Schizolobium parahybum, Luehea speciosa, Inga spuria, Castilla elastica, Hymenea courbaril, Cecropia obtusifolia, Pancratium littorale, Gynerium sagittatum, Salix humboldtiana y Muntingia calabura (Castillo-Campos y Narave, 1992). Jimbales. Se localizan hacia el sur de la reserva, en la vega del río Lacantún, en barrancas y zonas casi planas, y en los tulares que crecen en la laguna El Suspiro. En ésta destacan los jimbales, comunidades dominadas por Bambusa longifolia (jimbal). Las especies asociadas a estas comunidades son: Schizolobium parahybum, Luehea speciosa, Lonchocarpus guatemalensis, Inga sapindioides, Talauma mexicana, Castilla elastica, Ceiba pentandra, Pithecellobium arboreum, Bursera simaruba y Spondias mombin (Castillo-Campos y Narave, 1992). Sabanas. Se encuentran formando una franja entre el bosque ripario y la selva. La altura de los árboles es de unos 7 m. La composición arbórea varía según su proximidad al bosque o la selva. Hacia el bosque son frecuentes Curatella americana, Byrsonima crassifolia, Ateleia pterocarpa, Crescentia cujete, Acacia pennatula. En su límite con la selva se encuentran: Cochlospermum vitifolium, Cecropia peltata, Spondias mombin, Ficus cookii, Gliricidia sepium, Luehea candida y Ardisia spicigera. Hacia
la porción centro-oeste de la reserva existen manchones con vegetación
secundaria de la selva alta perennifolia donde se practica la agricultura
nómada, sobre todo de maíz. Esto es más notable cerca
de la Laguna de Miramar. Flora De acuerdo con Rzedowski (l983), se han registrado más de 500 especies de plantas vasculares. De ellas al menos 23 se encuentran bajo el riesgo de amenaza, endémicas o en peligro de extinción, entre las cuales destaca la Lacandonia schismatica, especie recientemente descrita, cuyo descubrimiento motivó la creación de una nueva familia botánica. La flora de la región aún depara nuevas formás para la ciencia; se han encontrado nuevas especies de las familias Eritroxilácea, Simarubacea y el subórden de Lacandonia schismatica. Entre otras especies también destacan las caobas, cedros, ceibas y amates milenarios, que llegan a alcanzar hasta 60 m de altura. Fauna Se registran dos especies únicas de mamíferos para el neotrópico septentrional: el armadillo Cabassous centralis y el mayor murciélago depredador Vampirus suspectum. Un número considerable de sus especies se encuentran protegidas por las normás mexicanas, las más relevantes son: la guacamaya roja (Ara macao), el loro cabeza azul (Amazonia farinosa), el loro cabeza blanca (Pionus senilis), el águila arpía (Harpia harpyja), el zopilote rey (Sarcoramphus papa), el tlacuachillo acuático (Chinorectes minimus), el tlacuache dorado (Caluromys derbianus) y el grisón (Galictis vittata), el cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletti), el cocodrilo de río (Crocodylus acutus) y la tortuga blanca (Dermatemys mawei), entre muchos otros. Es una
de las regiones que aún conserva las poblaciones más grandes
del mono araña (Ateles geoffroyi), del mono aullador (Alouatta
pigra), del jabalí de labios blancos (Tayassu pecari)
y del tapir (Tapirus bairdii). Atractivos Es el área de mayor biodiversidad para el neotrópico mexicano; representa el 0.16% de la superficie del territorio nacional y cuenta con el 20% de la diversidad de plantas en el país, representado con 4 300 especies aproximadamente; el 25% de las aves, contando con 345 especies y el 27% de los mamíferos con 114 especies. En los invertebrados, solamente para el caso de las mariposas, sus 800 especies diurnas representan el 44% del total de México.
El clima dominante es húmedo, con lluvias todo el año, la temperatura varía por el gradiente altitudinal, que va de los 120 a los 1 700 msnm, entre clima cálido, semicálido y templado.
Actualmente se calcula una población de 15,000 habitantes y se le considera la zona menos poblada de la selva lacandona. Los habitantes en gran parte son mayas (choles, tzeltales, tojolabales, lacandones y tzotziles), pero también hay mestizos llegados de diversas partes del país en los últimos 30 años. Cada grupo conserva sus tradiciones culturales particulares, sin embargo los lacandones tienen una cultura desarrollada en la selva y conocen los secretos del uso y conservación de este ecosistema. Las tradiciones religiosas y sus ritos son muchas veces secretos. La principal actividad agrícola es el cultivo del maíz para autoconsumo. Se realiza mediante el sistema de roza, tumba y quema. Otros cultivos son el chile, el frijol, la calabaza, la yuca, el ajonjolí y el plátano. La ganadería es de tipo extensivo y se localiza principalmente en la zona norte. Los aprovechamientos forestales han tenido también gran importancia, tal es el caso de la extracción de maderas de cedro y caoba, la extracción de la palma xate y la fibra de la pita o ixtle. Comunidades Locales Aledaños a la reserva se encuentran numerosos asentamientos humanos entre los que destacan El Limonar, Nueva Palestina, Lacanjá, Quiringuicharo, Pico de Oro, Chajul, Monte Cristo, Niños Héroes, Santa Rita, Agua Escondida, La Florida, Monte Líbano, Frontera Corozal, Boca de Chajul, Galicia, Flor de Café, Rodolfo Figueroa, San Mateo, El Zapotal, El Guamal, Plan de Guadalupe, Perla de Acapulco, Bonampak, Cintalapa, Nuevo Jerusalén, Nuevo Progreso, Nuevo Ojo de Agua, Viejo Velazco Suárez, Nuevo Flor de Cacao, Nuevo Tico, San Jacinto, Nuevo Tumbala, El Paraíso y Mariscal (INE, 1993). Cultura e Historia No se han encontrado evidencias de ocupación humana anteriores al periodo Clásico (200-700 d.C.), cuando se desarrolló hasta su esplendor, el estilo Usumacinta de la cultura maya. Al final del Clásico (800-1000 d.C.) la sociedad maya se empezó a desintegrar por razones no completamente entendidas, posiblemente sequías, hambrunas, epidemias, desorden social, invasiones de otros grupos, que pudieron actuar en forma concomitante y sinérgica. La ocupación posterior fue ínfima y permaneció casi despoblada. A la llegada de los españoles el área fue denominada "Tierra de Guerra del Lacandón", debido a la resistencia que presentó el grupo de habla chol-tzeltal a su conquista. En 1530 Alonso Dávila realizó una expedición que tiñó de rojo las aguas de la laguna Miramar, en donde habitaban los lacandones. Hacia 1690 otra expedición tomó Saac Balam, donde este pueblo se había refugiado. Los lacandones prisioneros se enviaron a los Altos Cuchumatanes en Guatemala, en donde la neumonía los exterminó. A lo largo de la Colonia la región denominada "Desierto de la Soledad", fue tierra de saqueo esporádico de maderas preciosas y pieles; lo adverso de la selva ahuyentaba a los más aguerridos colonizadores. Durante la segunda mitad del siglo XIX llegaron los lacandones de habla yucateca, de la región de Petén Itzá, y se asentaron en el área fundando los poblados de Najah, Metzabok y Lacanjáh Chansayab. A principios del presente siglo la selva fue repartida en "monterías" para la explotación de maderas preciosas entre diversas familias de terratenientes; que llevaron como trabajadores a tzeltales, choles y tabasqueños, quienes posteriormente establecieron las primeras colonias en el área. Hacia 1970, la apertura de carreteras abrió la región a una colonización másiva y desordenada que continúa hasta la fecha. Existen
zonas arqueológicas en las localidades de Saac Balam, Chajul, El
Siete, San Vicente, Blom, Laguna Ocotal Grande, San Juan, Landeros, Campamento
de Arreo, Las Ruinas, Ruinas San Pedro, La Constancia, La Abeja, Miguel
Angel Fernández, Tzendales, Oxlahuntún y Lacantum.
¡Próximamente!
La Reserva de la Biosfera de Montes Azules, decretada el 11 de enero de 1978, abarcando una superficie de 331,200 hectáreas. Fue la primera en su tipo y respondió a los compromisos del gobierno mexicano de crear una red de reservas en el contexto del programa El Hombre y la Biosfera de la UNESCO. En 1994
se crea la administración de la reserva a cargo del Instituto Nacional
de Ecología y con el apoyo financiero del programa GEF (Global
Enviromental Fund) a través del Banco Mundial. En 1997 se estableció
el consejo técnico asesor de la reserva, con la participación
de las comunidades de la zona, instituciones académicas y organizaciones
no gubernamentales, que se ha encargado de la revisión y análisis
del plan de manejo de la reserva para promover su publicación. Las únicas instalaciones en operación dentro de la reserva, son las de la Estación de Biología Tropical Chajul, el albergue del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Bonampak y una serie de casetas de vigilancia distribuidas por toda el área, actualmente en desuso o uso limitado. La Estación Chajul se ubica en el extremo sur de la reserva, próxima a la comunidad del mismo nombre. Cuenta con dormitorios, comedor, bodega, laboratorio, sala de descanso y los servicios básicos de corriente eléctrica y agua potable. Las instalaciones son ocupadas por el personal de vigilancia e investigadores y estudiantes que realizan trabajos en el área.
Actualmente la principal amenaza es el crecimiento de las poblaciones existentes dentro del área, así como la formación de nuevos asentamientos, provocando como consecuencia una mayor demanda de recursos naturales para satisfacer sus necesidades, lo que ocasiona la apertura de tierras para la agricultura, el establecimiento de nuevas actividades productivas que no son acordes a las características de la zona y a la demanda de servicios como carreteras, que a su vez propician nuevas invasiones y la modificación de la vegetación original.
Investigación La investigación ha sido una de las actividades más importantes, se cuenta con diversos proyectos de investigación básica y aplicada realizados por el Instituto de Ecología de la UNAM, el Colegio de la Frontera Sur y de diversas universidades del extranjero. Con el apoyo de Conservación Internacional, en 1989 se puso en operación la Estación Chajul, donde se proporcionan facilidades para realizar proyectos de investigación, conservación y manejo sustentable de los recursos naturales del trópico húmedo. Se han promovido proyectos productivos y de educación ambiental en los principales poblados, que incluyen la promoción de técnicas agroecológicas, tal es el caso del cultivo orgánico de maíz y café, además de la utilización de acahuales y de zonas con vegetación primaria para el aprovechamiento de la vainilla y la pita. Además se han desarrollado acciones de vigilancia apoyadas por los habitantes de la zona, a través de la formación de grupos de guardas ecológicos, complementado con acciones de monitoreo de actividades ilícitas dentro del área protegida, como desmontes, invasiones y el tráfico de especies silvestres.
Palacio Federal 3er.
Piso, cita en 2a. Oriente Norte Núm. 277, Tuxtla Gutiérrez,
Chiapas. C.P. 29000 Director: Biól.
Adrián Méndez Barrera
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